Benvolguts/des,
us oferim aquí tres materials:
a) Una crònica
de Juanjo Aguado, sj, des del Congo on explica la situació allà
‘de primera mà’. El teniu a:
http://www.jesuitasdeloyola.org/noticias-es/testimonio-juanjo-aguado-cas-desde-el-congo.html
b) Una foto que fa pensar... i que aviat posarem també amb un petit text per pregar-sensibilitzar-nos.

(foto que ens ha
enviat Yasuyoshi Chiba, de AFP, que diu explícitament:
“The situation here is very fragile and people are suffering a lot
as you see on news.”)
c) Un escrit de la Federació de Comitès
de solidaritat ambl’Àfrica Negra. Un text interessant, que pot
il•luminar.
Per ser una mica crítics, aquí teniu el comentari d’un membre del nostre Copnsell Directiu:
“el text d'UMOYA està bé, tot i que simplifica la causa del conflicte a la presència dels recursos naturals, i la cosa és molt més complexe. De totes maneres, visualitza -cosa que vergonyosament no fa gairebé cap mitjà de comunicació- la implicació de Rwanda i EUA o el lamentable paper, una vegada més, de Nacions Unides.”
Aquí teniu el text.
Hola a todos/as,
Ante la situación de guerra declarada que está viviendo el Este
del Congo, que empeora por momentos, y las informaciones recibidas directamente
de la región, la Federación de Comités de Solidaridad con
África Negra ha hecho una denuncia de lo que está ocurriendo para
que se sepa lo que los medios de comunicación no dicen. Entre un millón
y medio y dos millones de desplazados y decenas de miles de muertos nos urgen
a dar a conocer los intereses ocultos que están detrás de esta
tragedia.
Os pedimos que difundáis este comunicado para contribuir a que el mayor
número posible de personas conozca lo que está ocurriendo en este
país ya tan martirizado.
Gracias por vuestra colaboración
La Federación de Comités de Solidaridad con África Negra
¿A QUIÉN BENEFICIA LA NUEVA GUERRA EN EL CONGO?
Dos años después de celebradas unas elecciones libres, democráticas
y trasparentes en la República Democrática del Congo (RDC), el
pueblo congoleño de las provincias del este del país, Kivu-Norte
y Kivu-Sur, sigue viviendo una pesadilla de violencia, inseguridad y violación
permanente de los Derechos Humanos. Los asesinatos, violaciones, saqueos, batallas,
huída de la población, resurgen de nuevo y se multiplican, alejándose
así toda esperanza de restauración de la paz, condición
necesaria para comenzar a mejorar las condiciones de vida de una población
sumida por décadas en la pobreza y la inseguridad.
El artífice de tanto sufrimiento es Laurent Nkunda, tutsi congoleño,
dirigente de la guerrilla que asola esta zona de la RDC. Nkunda y sus hombres
están apoyados claramente por el gobierno de Ruanda que, a su vez sirve
los intereses de grandes potencias del Norte (Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica,
Holanda).
Pero ¿por qué se interesan estas grandes potencias por el este
de la RDC? La respuesta es evidente: En esa zona existen importantes minas de
coltán, casiterita, diamantes, wolframita…, minerales que salen
del país en camiones y helicópteros, vía Ruanda, y terminan
en las manos de las multinacionales de occidente.
En estos últimos días la situación se ha agravado. Dos
batallones ruandeses han penetrado en territorio congoleño. El lunes,
26 de octubre, un numeroso contingente del ejército ruandés atacó
la base congoleña de Rumangabo quedando a las puertas de Goma, capital
del Kivu-Norte; se teme una gran ofensiva bélica ruandesa, con devastadoras
consecuencias para la población. La preparación de esta acción
de Ruanda fue denunciada la semana anterior en la ONU por el presidente congoleño,
Joseph Kabila, quien se reunió también con la Asociación
de países del Cono Sur africano (SADC). Estos le prometieron ayuda en
caso de una invasión de Ruanda.
Lo que hasta hace poco era sólo una sospecha o parecían hechos
aislados, ha ido tomando cuerpo gracias a las numerosas denuncias de la sociedad
civil: la MONUC, (Misión de la Organización de Naciones Unidas),
con 17.000 cascos azules en la región, no está cumpliendo con
los objetivos de su misión de paz y de protección a la población.
Fuentes fidedignas sobre el terreno acusan a estas "fuerzas de paz"
de trasladar soldados ruandeses en sus helicópteros, entregarles uniformes
de la MONUC, permitir el paso de la frontera a militares ruandeses y trasladarlos
a los lugares donde están las guerrillas de Nkunda; les acusan, de permanecer
inactivos cuando atacan las guerrillas, de no dar su apoyo al ejército
gubernamental cuando éste más lo necesita… Ante todo esto
se comprende que la población se haya manifestado estos últimos
días contra las fuerzas de la MONUC acusándolas de apoyar al enemigo
y pidiéndoles que se marchen de la RDC. La misma Colette Braeckman, en
un artículo aparecido el martes, 28 en "le soir.be", escribe:
"¿Para qué sirve esta misión que absorbe mil millones
de dólares al año? Dos batallones suplementarios ¿mejorarían
las cosas? ¿No habría que ir pensando, urgentemente, en un relevo
de la MONUC por una fuerza europea de disuasión o, por lo menos, una
fuerza policial compuesta por observadores neutrales y creíbles?..."
Esta situación no ha sido ajena a la reciente dimisión del Jefe
de la MONUC, Gral. Vicente Díaz de Villegas y Herrerías, después
de apenas dos meses en su cargo. Si bien el Gral. Villegas alegó motivos
personales parecen cada vez más verosímiles las sospechas que
relacionan esta dimisión con la incapacidad o falta de voluntad política
de la MONUC para cumplir su mandato originario en el Kivu.
Deberíamos preguntarnos cómo es posible que esta Misión
de Naciones Unidas, que pagamos entre todos, esté actuando siguiendo
las directrices del todavía presidente de los EEUU. ¿No tendremos
que arrepentirnos –demasiado tarde- de haber permitido esta nueva guerra
de agresión y saqueo? Sin embargo, la prensa occidental se limita a informar
de la crisis humanitaria silenciando el nombre y los motivos de los verdaderos
agresores. Los políticos y la ONU expresan su "gran preocupación
por el aumento de la violencia en el Este de la RDC" y luego miran hacia
otro lado… seguramente hacia los tablones de la Bolsa o los Bancos en
apuros. Lo que les ocurra al más de un millón de refugiados que
ya se agolpan sin medios para sobrevivir les parece "lamentable",
pero siguen apoyando o no ponen obstáculos a Ruanda en su afán
por anexionarse esa riquísima zona del Congo.
¿Qué le está pasando a la Comunidad Internacional? ¿Cuántos
muertos más serán necesarios para que actúe?
Federación de Comités de Solidaridad con África Negra
29 de octubre 2008