
FÁRMACOS ... ¿A QUÉ PRECIO?
Gonzalo Fanjul
Departamento de Estudios de INTERMÓN OXFAM
La Conferencia de la OMC
en Doha pasará a la Historia como una de las grandes victorias de los países
pobres y la sociedad civil mundial por el derecho de todos a una vida digna.
Los
países miembros de esta institución reconocieron en una declaración con valor
legal que nada en la normativa actual sobre patentes puede impedir a un país
pobre legislar en beneficio de la salud pública.
Aunque
la victoria no es aún completa, esta noticia es la mejor prueba del valor de
las campañas y de la involucración de la opinión pública a la hora de influir
la posición de los gobiernos.
Hoy, la brecha sanitaria entre países ricos y
pobres intensifica las desigualdades de renta y de oportunidades, y socava los
esfuerzos por alcanzar los objetivos de desarrollo humano acordados
internacionalmente. Muchas de las muertes prematuras y de los casos de
incapacidad asociados con enfermedades infecciosas se podrían evitar,
reduciendo así la brecha en la salud pública, si los pobres tuvieran acceso a
las medicinas. Poder comprar las medicinas es sólo uno de los problemas a los
que tienen que hacer frente los países pobres, pero supone en sí mismo una
barrera insalvable.
En los países más pobres, la mayor parte del gasto
sanitario no sale de los presupuestos nacionales de sanidad o de sistemas de
seguros, sino que sale directamente de los presupuestos de las familias. Para
los pobres, el coste del tratamiento de las enfermedades es con frecuencia
prohibitivo. En Zambia, donde dos terceras partes de las familias rurales viven
por debajo del umbral de la pobreza, tratar un caso de neumonía infantil les
cuesta 9 dólares, una cantidad equivalente a la mitad del ingreso familiar
mensual.
¿Qué papel tiene el comercio internacional y la OMC en todo esto?
Las reglas internacionales del comercio, dictadas
por los gobiernos del Norte y las empresas farmacéuticas, y gestionadas bajo
los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), han reducido aún
más el acceso de los pobres a medicinas vitales.
a)
Las patentes, ¿derecho de monopolio?
Bajo el régimen de propiedad intelectual de la
OMC, todos los países miembros deben otorgar derechos exclusivos de
comercialización a los propietarios de las patentes sobre productos
farmacéuticos, durante un periodo de al menos 20 años. Al restringir el derecho
de los gobiernos de permitir la producción, comercialización e importación de
copias de bajo coste –llamadas ‘genéricas’– de medicinas patentadas, las
reglamentaciones de la OMC restringen la competencia, aumentan los precios y
reducen aún más el ya limitado acceso de los pobres a medicinas vitales.
No se trata de una amenaza lejana. La aplicación
de unas normas más estrictas sobre patentes a los productos médicos ya está
causando serios problemas en la lucha contra varias enfermedades infecciosas
(como la diarrea o la neumonía infantil), pero resulta especialmente dramático
el caso del VIH/SIDA. Las versiones patentadas de las terapias
antirretrovirales que se utilizan para mantener al VIH bajo control, y de otros
medicamentos eficaces contra las enfermedades que le acompañan y causan
infecciones oportunistas, cuestan habitualmente entre 3 y 15 veces más que sus
equivalentes genéricos. En países con un elevado número de afectados y una
saturación crónica de los presupuestos de sanidad, la diferencia de precios
puede suponer la exclusión de millones de personas de un tratamiento efectivo.
b)
La actitud de las
empresas
Es difícil defender que el SIDA no representa una
emergencia nacional en Suráfrica (donde se prevé que va a reducir la esperanza
de vida en 20 años para el 2010), o en Tailandia (donde hay casi un millón de
afectados). Sin embargo, en ambos casos los esfuerzos por suministrar
medicamentos genéricos más baratos se han encontrado con recusaciones legales
efectuadas por empresas extraordinariamente poderosas.
En Kenia, la cuarta parte de la población adulta
es VIH positiva, pero menos de un dos por ciento recibe tratamiento
anti-retroviral. Si el país pudiese importar de Tailandia fluconazol, usado
para tratar la meningitis crytococcal (una infección oportunista asociada con
el VIH/SIDA), se reduciría el coste anual del tratamiento de 3.000 dólares a
104 dólares. Sin embargo, el propietario de la patente, la empresa Pfizer, ha
presionado para detener estas importaciones.
Más recientemente, el gigante farmacéutico
GlaxoSmithKline, ha amenazado con actuar contra los importadores de productos
médicos en Ghana y Uganda. Su “crimen”: tratar de importar copias de su
medicina patentada Combivir, un anti-retroviral para el tratamiento del VIH, a
menos de un tercio del precio del producto de marca.
No se trata de casos aislados. La aplicación de
las normas sobre patentes de la OMC se ha estado realizando con el telón de
fondo de una intensa campaña llevada a cabo por la industria farmacéutica, que
bien puede erosionar la protección de la salud pública que ofrecen las
disposiciones sobre salvaguardas. Esta campaña ha sido dirigida por el
Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA), uno de los
lobbies industriales con mayor influencia política y mejor financiados del
mundo. La principal causa del poder de PhRMA es su influencia sobre la
Representación Comercial de EEUU (USTR).
Conclusiones y recomendaciones
Pocas veces las organizaciones de la sociedad
civil nos hemos encontrado ante un ejemplo tan claro de ‘víctimas’ y
‘villanos’. Por eso cuando se ha explicado a la sociedad el problema, ésta ha
reaccionado dándole una importancia sin precedentes. El caso de Suráfrica es un
buen ejemplo del poder de un gobierno cuando se une a la sociedad civil
internacional en defensa del derecho a la salud.
En 1997, el presidente Mandela introdujo una
reforma legal que permitía comprar medicinas más baratas para combatir el SIDA,
la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas. 39 empresas farmacéuticas
iniciaron un proceso legal que obligó a paralizar esas compras. En estos tres
años han muerto a causa del SIDA 400.000 personas.
Hay otros antecedentes importantes, como el hecho
de que el Gobierno de EE.UU. acabase retirando una demanda contra Brasil ante
los tribunales de la OMC, en condiciones similares a las de Suráfrica.
El resultado de esta importante presión pública ha
sido lograr una victoria sin precedentes en la Conferencia Ministerial de la
OMC que tuvo lugar en Doha hace pocos meses, que reconoce con claridad el
derecho de todos a la salud pública. Queda por resolver el derecho de un país
de exportar genéricos a otro que quiera tomar medidas en beneficio de la salud
pública y que no tenga capacidad de producirlos, un tema que no quedó cerrado
en Doha y que exigirá todo el esfuerzo de la opinión pública durante los
próximos meses.
Queda mucho por hacer. Si queremos dar una
solución definitiva a este problema, ¿qué deben hacer...
... las
industrias farmacéuticas?
• Reducir el precio
de las medicinas esenciales en los países en desarrollo.
• No solicitar en
los países pobres el respeto de sus derechos de patente sobre las medicinas
esenciales.
• No forzar a los
países pobres a detener la producción e importación de medicinas genéricas más
baratas.
• Contribuir con un
porcentaje anual de las ventas de aquellos productos que les reportan grandes
beneficios, al fondo internacional para investigación mencionado.
... los
gobiernos de los países industrializados?
• No utilizar
sanciones comerciales para exigir altos niveles de protección de las patentes
en los países pobres.
• No defender en la
OMC los intereses empresariales por encima de la salud de las personas.
... la OMC?
• Acortar la
duración de la protección de las patentes sobre productos farmacéuticos.
• Asegurar la
aplicación efectiva del derecho de importación de genéricos, permitiendo a los
países productores su exportación por razones de salud pública.
El contenido de este artículo está basado en los documentos publicados por Intermón Oxfam dentro de su campaña Patentes, ¿a qué precio?
Para participar o para más información sobre el tema, visita www.IntermonOxfam.org/patentes, o llámanos al 902 330 331. También encontrarás información interesante en la página de “Médicos sin Fronteras” (www.msf.es).