
Ni un muerto más
en el Estrecho
por Nieves
García Benito
Asociación Pro-Derechos
Humanos - Tarifa
¡Atención! Esto ya no se puede soportar más. Desde el 22 de nov. del 2000 van casi 50 muertos en el Estrecho. ¡Que se sepa! La violación de los derechos humanos es diaria, desde el paso del Estrecho, en patera que se puede evitar, si pasan en ferrys hasta el maltrato físico y moral, vejatorio, para con los marroquíes. Si las mafias hacen barbaridades, no pongamos el grito en el cielo: existen por la Ley de Extranjería. Son demasiados años de inútiles maltratos, muertes en extrañas condiciones, violación de todos los derechos. ¿Y qué? Nada.
Las personas que denunciamos esta situación hace años nos sentimos impotentes. ¿Hay salida para esos asesinatos en masa? Por favor, gritad más alto. Esto es un crimen contra la humanidad. Si pagan a las mafias más de 200.000 pts. ¿por qué no permitirles la entrada en ferrys, con ese dinero, como turistas? Como lo hacen otros emigrantes. ¿O, al pueblo africano, siguiendo la tradición, hay que traerlo en forma de esclavo, con la selectividad del viaje, como los antiguos negreros? Por favor, por favor...
El 2 de nov. del 89 aparecieron 18 cadáveres en la playa de Los Lances de Tarifa. Desde entonces, el Estrecho ha sido el escenario de un montaje cruel y asesino que consiste en la muerte por naufragio de una altísima proporción de africanos/as que, ya sea por razones políticas o económicas, viajan hacia Europa. La causa primera o última, según se mire, es que el paso del Estrecho, en vez de hacerlo en Ferrys como cualquier ciudadano/a, lo hacen en unas frágiles barcas de unos 9 m de eslora llamadas pateras, aunque últimamente llegan en zodiacs. Si profundizamos más, podemos observar que en cada zodiac pasa una media de 55 personas, con lo cual las posibilidades de naufragar, aparte de las corrientes, se acentúan. Cualquier persona que no conociera esta tragedia se preguntaría el por qué de tanta muerte inútil.
Todas y todos los que estamos aquí lo sabemos. El Consulado español no les concede el Visado para entrar por el paso de frontera. Acuciados por la necesidad, se ponen en contacto con las organizaciones que les proporcionan el paso del Estrecho y que, al ser clandestino, tienen unas tasas desorbitadas: de 200.000 a 300.000 pts. Desde el 2 de noviembre de 1989, que se sepa, este viaje se ha convertido en un negocio espectacular y a la vez en una matanza lenta e inexorable de inocentes. Desde esta plataforma consideramos culpables de tantas muertes a los gobiernos de los países de la UE que firmaron el Tratado de Schengen y al español que, con la Ley de Extranjería, ratifica la negación de un Visado que evitaría la tragedia. Desde el lugar de los hechos, y con una profunda tristeza e impotencia,
Denunciamos que la llegada de
inmigrantes en pateras y zodiacs es una agresión contra
el pueblo africano y contra las personas que vivimos en el Campo
de Gibraltar: recoger cadáveres es algo cotidiano para nosotros,
como una guerra enmascarada. Del 22 de noviembre del 2000 al 5 de
marzo del 2001, habían aparecido en las aguas del Estrecho 39
personas ahogadas. Y hoy, 13 de mayo, fecha fatídica, 5 muertos
más se suman al genocidio de los pobres; digo mal, 6, había una
madre embarazada entre los muertos. Si 45 personas en tres meses
no es un asesinato en masa que venga alguien y nos lo explique.
Denunciamos que el trato que se les da a los inmigrantes
es diferente dentro de todo el absurdo: al subsahariano se le
"medio atiende", al marroquí se le devuelve sin ningún
tipo de atención.
Denunciamos que a personas de buena
voluntad, que vemos en el emigrante un ser humano, se nos multe
por prestar ayuda humanitaria.
Denunciamos que esta violencia contra el pueblo
africano se traspasa a los menores, que tienen las mismas
condiciones de paso que sus padres.
Denunciamos que las organizaciones clandestinas,
llamadas mafias, aparecen a causa de la misma Ley de Extranjería
que impide un paso normal de frontera.
Por tanto, exigimos:
La inmediata apertura de fronteras que
evitaría tanto los naufragios inútiles como la proliferación
de organizaciones clandestinas.
El cese del trato diferente en la frontera a subsaharianos
y marroquíes.
El fin de las multas y coacciones a las personas que
prestan ayuda humanitaria.
La atención a los menores con el mismo trato que se da a
los menores europeos.
La derogación de la actual Ley de Extranjería que evitaría
las mafias en el paso del Estrecho y por tanto el "robo a
mano armada" del que son objeto los inmigrantes, así como
los miles de muertes inútiles que confirman la realidad de un
genocidio.
Y, en un día tan triste como hoy, en que estos muertos pobres claman justicia, nosotros y nosotras, ciudadanos solidarios, gritamos con total impotencia:
¿Quién clama por estos muertos del Sur?
¿Quién reclama sus cadáveres?
¿Quién contará a sus madres cómo han muerto sus hijos?
¿Dónde están los culpables?
¿Dónde se esconden los asesinos?
¿En qué Tribunal se va a juzgar algún día a los culpables?
Un grito de impotencia surge desde esta Frontera. Aquí, jamás, nadie da la cara.