
PLAN HIDROLOGICO
NACIONAL
Luis Sols
El pasado 22 de marzo fue aprobado para su discusión en las Cortes, el proyecto del PHN. Aparte de una relación de diversas obras hidráulicas el núcleo fundamental está constituido por el trasvase del Ebro a la costa mediterránea: Cataluña, Valencia, Murcia y Almería. Pese al aluvión de críticas que el Plan ha recibido, sus defensores se han limitado a decir que ya está todo demostrado en el texto, de modo que la opinión pública no ha podido asistir a un debate en profundidad sobre sus contenidos.
Defienden el trasvase los sectores vinculados a la actividad agrícola, turística e industrial de la costa mediterránea, junto con dirigentes de compañías constructoras, eléctricas o de aguas.
Los agricultores de las tierras bajas de Aragón piden nuevos regadíos y son contrarios a los trasvases. Creen que Aragón tiene derecho al agua del Ebro, puesto que la mayor parte proviene de precipitaciones sobre su suelo. En ocasiones son grandes propietarios agrícolas que han adquirido muchas de las tierras que se proyecta regar.
Un tercer sector es contrario tanto a los trasvases como a los nuevos regadíos y embalses. Junto a los ecologistas, encontramos aquí a la mayor parte de la comunidad científica y a un sector cada vez más amplio de la opinión pública. Cuentan con el apoyo masivo de las comarcas catalanas del Ebro y el respaldo creciente de la opinión pública catalana y aragonesa. Creemos que sus argumentos son suficientemente serios como para ser objeto de un debate público en profundidad, y mover a la reflexión a los parlamentarios que están elaborando la ley.
1. Aspectos técnicos
A) El PHN centra toda su atención en aumentar la oferta de agua cuando en la mayor parte de los países avanzados hace ya tiempo que se da prioridad a la gestión de la demanda, o sea al ahorro y reutilización del agua. Así no valora las posibilidades de ahorro de agua derivadas de modernizar los regadíos. O destina recursos a canalizaciones, sin considerar los ahorros de agua que se podrían obtener con ellas.
Anualmente se pierden en España 5000 Hm3
(cinco veces el trasvase previsto) que ya no se vuelven a
recuperar.
En la Comunidad Valenciana los naranjos se siguen regando
por inundación, cuando el riego gota a gota resulta económicamente
más rentable. Pero la inversión inicial es cara y no hay ayudas
suficientes.
La Acequia Real del Júcar transporta 538 Hm3
anuales. 336 Hm3 se pierden en las canalizaciones y
otros 92 Hm3 son desaprovechados por la ineficiencia
de los cultivos. Sólo 110 Hm3 son finalmente
aprovechados por las plantas.
B) El PHN menosprecia la importancia de las aguas subterráneas cuando la explotación de los acuíferos ha demostrado mucha más eficiencia que las aguas superficiales.
Con el 20% del agua, riega el 30% de las tierras y obtiene más del 50% de la producción de las tierras de regadío.
C) No incluye los efectos de la aplicación de precios reales del agua, exigidos en la Directiva Marco del Agua aprobada el verano pasado por la Comisión Europea.
En el proyecto de trasvase del Ebro de los años 70 se estimaba que las cuencas internas de Cataluña presentarían un déficit de 1.400 Hm3 en 1984. Sólo se hizo el minitrasvase de Tarragona (70 Hm3), estamos ya en el 2001 y la demanda de agua apenas ha aumentado. Esto ha sido consecuencia de la aplicación de una política de precios reales en el consumo urbano e industrial.
D) El PHN minusvalora el cambio climático. Sostiene que en las últimas décadas no ha disminuido la pluviosidad, prescindiendo de los claros descensos observados en los caudales de cabecera.
Pero el trasvase Tajo-Segura preveía 1000 Hm3 anuales y sólo se trasvasan 300 Hm3 porque el Tajo no admite más detracciones.
E) El plan fue consultado a 82 expertos. El gobierno afirmó que la mayoría eran favorables, pero ahora oímos que los expertos han contactado entre sí, constatando que la mayor parte de los informes fueron desfavorables. El pueblo tiene derecho a conocer esos dictámenes.
2. Aspectos económicos
A) El PHN establece en 53 ptas el coste medio del m3 trasvasado. El coste real será de 100-150 ptas/m3, de los que el Estado sólo podrá recuperar una pequeña parte*.
No distingue entre las distintas
distancias de trasvase, aunque en algún momento estima en 120
ptas/m3 el coste de llevar el agua hasta Almería. El coste
del trasvase del Ródano, con menos distancia y menos
dificultades orográficas, se estima en 102-143 ptas/m3.
No considera los costes de regulación (embalses),
previstos por otra parte en el proyecto.
Aplica periodos de amortización de 50 años a
construcciones, como las estaciones de bombeo, en las que está
establecido que el plazo de amortización debe ser de 15-25 años.
Prescinde del hecho de que toda gran obra pública suele
encarecerse un 50% respecto a lo presupuestado inicialmente.
Presupuesta en 5 ptas/Kw el coste de bombear el agua y en
11,2 ptas/kw lo obtenido por generar electricidad con esa misma
agua. Para ello contabiliza como ingreso las subvenciones públicas,
la moratoria nuclear y el IVA.
Establece en 5 ptas/m3 el coste de las "compensaciones"
a los perjudicados de alguna manera por las obras, cuando los
estudios sobre el tema suelen prever un encarecimiento del 50% o
sea "en este caso" unas 25 ptas/m3.
B) Desatiende el coste de la opción alternativa, calculando la desalación en 135 ptas/m3, cuando actualmente está en 75 ptas/m3, y olvidando otras alternativas, mucho más baratas, derivadas de la modernización de los regadíos y la reducción de su consumo.
C) El PHN calcula el coste por m3 suponiendo que se demandará toda el agua. Pero si se impusiera el coste real del agua, se demandaría mucha menos y el coste unitario por m3 trasvasado sería mucho más alto. Es de temer que la mayoría de los regadíos previstos en la costa mediterránea no serán rentables si se repercute en ellos su coste real, tal como obliga la Directiva Marco del Agua. Lo mismo ocurre con el proyecto de los nuevos regadíos aragoneses, que resultarían ruinosos si se aplicara el coste real del agua.
D) El PHN beneficiará a los empresarios turísticos de Levante, y a los dueños de regadíos ilegales (que han proliferado en Murcia y Almería). Muchos venderán derechos de agua, obteniendo plusvalías, de un agua masivamente subvencionada por el presupuesto público.
E) La construcción de embalses en parajes de gran belleza impide que en esas zonas se desarrolle un turismo relacionado con la Naturaleza que actualmente presenta unas extraordinarias expectativas de crecimiento.
3. Aspectos sociales
A) Construir 110 embalses y 10 recrecimientos implica una colosal destrucción de patrimonio histórico y cultural. Esto se hace en un país que tiene ya más de 1000 grandes embalses y es el país con mayor regulación hidráulica del mundo, tanto en relación a la población, como a la superficie (lo que desde 1940 ha supuesto la destrucción de más de 500 pueblos).
Sólo el recrecimiento de Yesa anegará 15 Km. del Camino de Santiago, una necrópolis de la Edad de Hierro, villas romanas, ermitas e iglesias románicas, y un castillo. Inundará Sigüés y obligará a abandonar Artieda y Mianos al inundarse sus tierras de cultivo. Supondrá el desalojo de 400 personas y la inundación de 2.400 Has de tierra.
B) Los embalses constituyen descomunales barreras que fragmentan el territorio imponiendo su despoblación y la pérdida de toda la diversidad cultural de la zona.
C) Los beneficios sociales del regadío resultan muy escasos en la práctica y no compensan el daño que generan.
Monegros I logró asentar en tierra seca
a 2.910 colonos al precio de obligar a 1.360 personas a abandonar
sus valles pirenaicos.
En las 25.000 Has que se espera regar con el embalse de
Itoiz trabajan ahora poco más de cien agricultores. Como casi
siempre los beneficiarios serán los grandes propietarios que
habrán comprado especulativamente las tierras.
En Biscarrués, por cada puesto de trabajo agrícola que
se cree, se gastarán 180 millones de dinero público, que no se
recuperará.
D) El simple anuncio de la posibilidad de construcción de una obra hidráulica, desata procesos especulativos de compra de tierras y derechos, e impulsa la instalación de muchos más regadíos o urbanizaciones de las que puede atender el nuevo recurso.
En Murcia, la Cuenca del Segura tiene ahora más déficit que antes del trasvase Tajo-Segura, ya que se han irrigado 87.000 Has en vez de las 50.000 Has previstas. Son con frecuencia regadíos ilegales, ante los que la Administración se muestra absolutamente pasiva.
E) Es muy importante recordar que habrá que subvencionar (o proteger) la agricultura resultante de los regadíos. Se trata de destinar gran cantidad de dinero público a una actividad que sólo podrá subsistir con más dinero público, o restringiendo las importaciones, casi siempre procedentes de países subdesarrollados.
4. Aspectos ecológicos
A) Según la Directiva Marco del Agua, debería ser objetivo primordial de todo plan del agua la conservación del buen estado de los ríos y costas. El PHN descuida esa base científica. En el Ebro no se garantiza ni el buen estado ecológico ni el mantenimiento del Delta.
B) Los 110 embalses previstos afectan a gran cantidad de Lugares de Interés Comunitario establecidos para la protección de especies vegetales y animales.
C) Los trasvases y regadíos requieren grandes embalses de regulación que destruyen el equilibrio ecológico de los ríos y suponen barreras infranqueables para los peces.
D) El PHN no crea las "reservas ecológicas fluviales" que protegerían los "bosques de ribera". En cambio prevé numerosos encauzamientos de cemento, que pueden llegar a costar más que la tierra que protegen, y agravan la intensidad de las inundaciones aguas abajo.
E) Se desinteresa de la protección del llamado Dominio Público Hidráulico, en el que ya se han hecho, y siguen haciéndose, más de 30.000 construcciones, incluyendo viviendas, polideportivos y polígonos industriales. La catástrofe de Biescas fue una muestra de lo que viene sucediendo intermitentemente como consecuencia de la ocupación irregular de este espacio.
F) El plan apenas se preocupa de proteger los acuíferos, amenazados por la sobreexplotación, salinización y contaminación por nitratos y pesticidas.
G) Al Ebro se le atribuyen 5.200 Hm3 anuales de excedente y se estima que, pese a la reducción de caudales derivadas del cambio climático, hay margen para trasvasar los 1050 Hm3 previstos. Pero esta cifra surge después de haber fijado arbitrariamente el caudal ecológico mínimo en 100m3/s (la cuarta parte del caudal medio actual) y de haber infravalorado claramente la reducción de caudales derivada del cambio climático. Pero además el Delta ya está hoy en proceso de regresión, como consecuencia de los innumerables pantanos y regadíos ya construidos (desde la construcción de Mequinenza sólo recibe un 1% de los sedimentos que le debían llegar). Los ecologistas arguyen que cualquier nueva detracción de agua dañaría seriamente al que es, tras el coto de Doñana, el segundo humedal europeo, agravaría el proceso de salinización, y supondría una brusca pérdida de rendimiento de la agricultura y la pesca.
H) La alternativa de las desaladoras es discutida en medios ecologistas porque agrava el efecto invernadero (por la quema de combustibles fósiles). Arguyen otros que su existencia puede ser útil para combatir los períodos agudos de sequía.
5. Nueva Cultura del Agua: de "políticas de oferta" a "gestión de la demanda"
En 1994 Daniel P. Beard, director del Bureau of Reclamation, la más importante institución pública norteamericana en materia de gestión hidráulica hablaba ante la Comisión Internacional de Grandes Presas:
"Nos hemos dado cuenta tarde de que los costes de construcción y operatividad de proyectos de gran envergadura no pueden recuperarse... Con el tiempo nuestra experiencia práctica nos ha dado una apreciación más clara sobre los impactos medioambientales de los proyectos de gran envergadura que desarrollamos. Fuimos lentos en reconocer esos problemas, y aún estamos aprendiendo cuán agresivos son y cómo corregirlos. También nos hemos dado cuenta de que existen diferentes alternativas para solucionar los problemas de uso del agua, que no implican necesariamente la construcción de grandes presas. Las alternativas no estructurales son a menudo menos costosas de llevar a cabo".
En Estados Unidos hace décadas que han renunciado a las grandes obras hidráulicas. El PHN se enmarca en las "políticas de oferta", propias del s. XIX, que miraban el agua como un "factor productivo" que había que proporcionar sin límites a precios casi nulos, con lo que el crecimiento de la demanda era ilimitado y el aprovechamiento del agua muy poco eficiente. Hoy las cosas han cambiado y el agua aparece más bien como un "activo ecosocial". Se valoran debidamente los impactos sociales y ambientales y se imponen criterios de rentabilidad y racionalidad en las obras hidráulicas.
Nace así la Nueva Cultura del Agua que centra su atención en la "gestión de la demanda": depurarla y reutilizarla. Distinguir entre distintos tipos de agua, atribuyéndoles precios distintos y destinándolas a usos específicos. En numerosos países europeos se riegan parques y campos de golf con aguas depuradas. El precio del agua incluye tanto los costes reales de obtención como los de depuración. Y se busca un sistema de bloques en el precio del agua, de modo que garantice un mínimo a bajo precio, y penalice el consumo excesivo. Se promueve la mejora de las canalizaciones y el apoyo público a la urgente modernización de los regadíos, sustituyendo, donde aún persista y no sea necesario, el riego por inundación por el riego gota a gota. La Nueva Cultura del Agua tiende, en lo posible, a devolver los ríos a su estado natural minimizando las agresiones recibidas.
6. Conclusión
Las compañías constructoras aspiran a las gigantescas contratas derivadas de los 38 billones de pesetas que se van a repartir. El gobierno espera financiar parte con fondos europeos, pero parece difícil que sea posible cuando infringe claramente tres directivas europeas. Las compañías eléctricas son las directas beneficiadas de numerosas obras que, amén de otras justificaciones, tienen como objetivo fundamental el aprovechamiento hidroeléctrico. Una vez obtenida la concesión los gastos son casi nulos, y además está subvencionada por tratarse de una energía limpia, que no contribuye al efecto invernadero. Los empresarios turísticos también son beneficiados pues esperan obtener a bajo precio un recurso que les permitirá diseñar sus proyectos al margen de una política de ahorro de agua. Los especuladores y grandes propietarios, que han comprado tierra seca confiando en que se convierta en regadío, apoyan con fuerza el trasvase. Tristemente habrá que concluir que cualquier proyecto que, con dinero público, enriqueciera a unos arruinando a otros, contaría con amplios apoyos en este país.
Es normal entonces que muchos ciudadanos se pregunten si el PHN está hecho para favorecer a los agricultores necesitados o más bien a los sectores poderosos, clientes del partido en el poder. El gobierno debería considerar seriamente la conveniencia de introducir cambios sustanciales en la ley durante su tramitación parlamentaria, si no quiere que el PHN se acabe convirtiendo en un "boomerang" electoral.
Luis Sols (miembro de
Cristianisme i Justícia)
marzo 2001