ARMAMENTISMO,
ECOLOGÍA Y
JUSTICIA ECONÓMICA
Cada vez va quedando más claro que estos tres temas (o estas tres amenazas) están profundamente interrelacionadas y constituyen la principal obligación de la humanidad para el siglo XXI.
Como ayuda a la toma de conciencia de este importante desafío ofrecemos unas cuantas citas literales del libro de RUTH LEGER SIVARD, El planeta en la encrucijada, publicado por Ediciones Icaria en 1992, y que recomendamos muy vivamente. (La clasificación y los subtítulos son de Cristianisme i Justícia.)
"Todas nuestras bellas artes literatura, música nuestra religión, nuestra filosofía moral, han empalidecido desde 1945 ante la creatividad de nuestra ciencia de la muerte."
E.L.Doctorow, EE.UU, 1987.
Cristianisme i Justícia - n. 102 - octubre 1995
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1. AMENAZAS
Las denominadas armas convencionales, tanto por su capacidad letal como por la gran superficie que arrasan, se parecen hoy a pequeñas bombas nucleares en su potencia destructiva.
Esto significa para los no combatientes, en especial en zonas urbanas donde los edificios se entremezclan con los objetivos militares, que el campo de batalla ahora les rodea y engulle: no hay lugar donde guarecerse.
En la década de los 80 la proporción de muertes civiles ascendió bruscamente a un 74% del total, y en la que acaba de empezar parece haberse aproximado al 90%. El incremento del número de guerras ha superado ampliamente la proporción de desarrollo demográfico. En la historia de la guerra, destaca en particular el siglo XX.
2. DESPILFARRO
El Mundo se gasta en armas unos 900.000 millones de dólares al año, lo que indica que la importancia atribuida por los gobiernos al poderío militar se ha multiplicado al menos por 15 (respecto a la década de los 30).
En comparación con el desarrollo demogràfico y económico, el crecimiento de los gastos militares es serio. La brusca subida del gasto supera ampliamente en 2,6 veces el incremento de la población mundial a partir de la década de 1930. El crecimiento del gasto militar en comparación con el de la economía mundial es más difícil de documentar estadísticamente, pero se puede observar que EE.UU., que fue el mayor inversor militar en los primeros años 30 y lo sigue siendo en la actualidad, dedicaba en aquel entonces el 1% de su PNB al presupuesto militar y ahora invierte en éste más del 6% de su producto económico, que es mucho más elevado que en dicha época.
En términos de ingresos y gastos el drenaje militar es enorme: en la actualidad, entre 15 y 20 de cada 100 dólares gastados por los gobiernos centrales se destinan a fines militares: el triple de los presupuestos de enseñanza y ocho veces los de vivienda.
3. CONSECUENCIAS SOCIALES
Para fines militares, los gobiernos invierten ahora un promedio de 36.000 dólares por año y miembro de las fuerzas armadas, treinta veces más de lo que invierten en la enseñanza de un niño que asiste a una escuela.
Los doce países con los mayores presupuestos militares en 1987 reflejaban una posición económico-social más pobre que su poderío militar. En caso de las naciones en vías de desarrollo que figuran entre ellos, la desproporción era especialmente elevada.
La escalada del número de pobres en un período de fuertes ganancias económicas refleja una distancia creciente de las rentas de ricos y pobres en EE.UU., cuyo desfase puede en la actualidad ser mayor que en las restantes comunidades industriales desarrolladas. Una quinta parte de la población total de EE.UU. disfruta ahora del 44,6%, del total de la renta, lo que representa un máximo histórico. La quinta parte más pobre posee sólo un 4,6%, un mínimo también histórico.
32 millones de personas viven por debajo del umbral oficial de pobreza.
Uno de cada cinco niños es pobre, lo que representa el doble de pobreza infantil que en Canadá, Suecia y Alemania.
Casi una cuarta parte de las familias pobres viven en alojamientos clasificados oficialmente como no aptos para su habitabilidad.
5.500.000 niños menores de 12 años padecen hambre.
La pobreza es imagen de deterioro social en un país armado hasta los dientes para la guerra fuera de sus fronteras.
4. CONSECUENCIAS MEDIOAMBIENTALES
Las siguientes cifras revelan la inhumanidad del hombre para con el hombre:
Cuatro de cada cinco casos de cáncer están directa o indirectamente relacionados con causas medioambientales.
Cada hora mueren 1.000 niños a causa de dolencias intestinales.
Los pesticidas están provocando al año un millón de envenenamientos, entre graves y agudos.
Aproximadamente el 80% de todas las enfermedades y dolencias del mundo son atribuibles, directa o indirectamente, a una falta de higiene de las redes de agua e instalaciones sanitarias.
Se estima que 625 millones de personas están expuestas a niveles peligrosos de dióxido de azufre; más de 1.000 millones lo están a proporciones excesivas de partículas de lluvia ácida.
Anualmente se emiten un millón de toneladas de contaminantes peligrosos, y en concreto sustancias químicas tóxicas cancerígenas y perjudiciales para el sistema nervioso, en todo el mundo.
Las proporciones del envenenamiento causado por los pesticidas son aterradoras: entre 400.000 y 2.000.000 de personas se ven afectadas anualmente en todo el mundo: en muchos casos se trata de envenenamientos agudos que ocasionan de 14.000 a 40.000 muertes cada año. Las naciones del Tercer Mundo utilizan únicamente del 10 al 25% de la producción total de pesticidas, pero soportan nada menos que el 50% de los envenenamientos agudos.
Las lagunas de la legislación hacen posible que las naciones industriales vendan a otros países pesticidas prohibidos en los suyos. Estudios realizados por el gobierno de EE.UU. han descubierto que cerca del 25% de los pesticidas que EE.UU. exporta a otros países están prohibidos, o limitados, o ni siquiera han sido objeto de registro público.
En teoría, la abundancia de agua en el mundo debería bastar al sostenimiento de 20.000 millones de personas si no se derrochara. Pero debido al desigual reparto de los manantiales, en algunas áreas el agua se consume con mayor rapidez que se repone. Por ello, en la práctica, cerca de un 40% de la humanidad no dispone ahora de agua suficiente.
5. POSIBILIDADES
Un fondo internacional de 45.000 millones de dólares anuales para la protección del medio ambiente -que sólo supone una pequeña fracción (el 5%) de los 900.000 millones de dólares anuales que ahora se dedican a armamento y preparativos bélicos- haría variar por completo nuestras expectativas de calidad y duración de vida.
Con 2.000 millones de dólares, en lugar de adquirir un submarino nuclear más, se podría reforestar la Tierra.
Con 5.000 millones de dólares, en lugar de fabricar más bombas nucleares, se podría suministrar agua potable pura.
Con 2.000 millones de dólares, en lugar de llevar a cabo una docena de ensayos nucleares, se podría hacer retroceder el desierto.
Con 1.000 millones de dólares, en lugar de enviar más lanzaderas espaciales en vuelos de investigación del programa Guerra de las Galaxias, sería viable proteger la capa de ozono.
Con 5.000 millones de dólares, en lugar de fabricar otros seis bombarderos nucleares Stealth, sería posible reducir la contaminación atmosférica.
Con 4.000 millones de dólares, en lugar de enviar armas a países de Oriente Medio, sería viable conservar el patrimonio de la naturaleza.
Con 6.000 millones de dólares, en lugar de enviar armas a más países de Oriente Medio, se debería frenar el crecimiento demográfico.
Con 10.000 millones de dólares, en lugar de enviar todavía más armas a Oriente Medio, sería posible eliminar residuos peligrosos.
Con 10.000 millones de dólares, en lugar de pagar al contado una estación espacial de la NASA, sería posible incrementar los recursos financieros destinados a las investigaciones de protección del medio ambiente.
El control de las armas nucleares hará necesaria una fuerte presión de la opinión pública. EE.UU. y el Reino Unido son los únicos países que se opusieron a tal medida (prohibición global de ensayos nucleares) en la reunión celebrada en enero de 1991 para la revisión de la interdicción limitada de ensayos.