REPATRIACIÓN FORZADA
DE LOS REFUGIADOS
RUANDESES (desde Tanzania).
Ngara, 2 de enero de 1997
El sábado pasado, 29 de diciembre, se daba por concluida oficialmente la operación de repatriación masiva de refugiados ruandeses en Tanzania. Todo acabó milagrosamente dos días antes de la fecha límite acordada por el Gobierno tanzano y ACNUR. Todo un éxito desde el punto de vista de la eficacia estadística: volumen de refugiados y duración de la operación. Jamás se vio tal número de repatriados en tan corto tiempo, todo hecho en la segunda quincena de diciembre y sin la situación de violencia que se dio en el lado zaireño Desde este prisma, el resultado de la operación de repatriación era valorado por algunos miembros de ACNUR como de éxito. ("lástima la miseria humana que hemos visto", añadían). Año nuevo, vida nueva! Y así se ha celebrado por muchos en la fiesta de fin de año que organizó ACNUR. El adjetivo con el que se anunciaba era una fiesta 'histórica' para celebrar que los campos eran ya 'historia?. Para eventos que hacen historia, celebraciones a tono. Y para ello se mataron una vaca y cuatro cabras que se asaron al modo africano. El administrador general me invitó, pero no fui. La mayoría de los empleados de ACNUR se han ido de vacaciones en vuelo extraordinario para la ocasión (¿Quién lo paga?) El destino, las playas de Mombasa. Todos necesitamos descansar tras la operación. Es la vida nueva del año nuevo! Que ACNUR viva así en situación como ésta, no es fruto de la ignorancia. Su número uno en Ngara, Mr. Musa, ha reconocido privadamente (claro está) el error craso que se cometió en Dar es Salam al firmar conjuntamente con el Gobierno tanzano el 'Anuncio de Repatriación Masiva' antes del 31 de diciembre. ACNUR con la alianza pasó a hacer descarada política, un plano que nunca debe ser el suyo.
Se habla de éxito porque numéricamente lo es, según cifras oficiales. Unos 480.000 pasaron la frontera. ACNUR tenía oficialmente registrados en los campos a unos 540.000 ruandeses. Pero el éxito numérico queda empañado si atendemos a que extraoficialmente se dice (Daily News, dic. 30) que, junto con los burundeses (unos 100.000), el número de refugiados en esta zona noroeste de Tanzania podía alcanzar casi la cifra del millón. ¿Dónde está el resto? Unos escapados a Uganda, Kenya, Malawi. Otros convertidos en repentinos refugiados burundeses, camuflados en sus dos campos. Otros identificándose o queriéndose identificar con la población local, habiendo o sin haber conseguido pagar un falso pasaporte tanzano. Otros escondidos en los bosques (dicen que entre éstos se encuentran los más jóvenes armados -interahamwe-). Otros vueltos de la inhospitalidad de los bosques a los antiguos campos de refugiados para esconderse entre las supuestas chozas vacías algo más hospitalarias (pero el ejército los saca nuevamente quemando las chozas). Otros esperando juicio internacional y separados de sus familias, en el único campo de refugiados para ruandeses, donde están 'concentrados' todos los que han podido negarse a regresar (unas pocas docenas, la mayoría acusados de ser intimidadores y haber participado en el genocidio...).
Dicen que un éxito porque para muchos, que no han conocido la operación de cerca, ésta ha sido completamente voluntaria, sin intervención del ejército. Así se dio la noticia en Dar es Salam. Un éxito porque los más enteradillos sólo saben que el ejército ha matado a tres refugiados, nada en medio del millón. Pero no se cuentan los que han sido asesinados por no se sabe quién o los que se han suicidado, ni se cuentan los que han muerto en los bosques por hambre, sed o enfermedad. No se cuentan los ancianos y enfermos dejados atrás, abandonados junto con toda clase de insectos y saqueadores en las chozas. No se cuentan los llantos de los niños perdidos o los nacidos en los caminos.
No se cuentan tampoco los muchos niños, mujeres y ancianos que han caminado descalzos (apoyando sólo parte del pie porque la otra la tenían herida), mal alimentados, cargados como bestias, tratados a palos por el ejército. Estos no se cuentan porque son difíciles de contar y porque no interesa contar. No hay cifras...
Lejos, en Ginebra, donde no se pueden ver estos detalles, el viernes 13 de dic., la Alta Comisionada para la defensa de los refugiados había acordado con el Gobierno tanzano la intervención del ejército para cortar la huida de los refugiados a los bosques y repatriarlos sin calendario fijo (quiero conseguir el documento escrito). Esto explica que ese mismo día el General Msuya, último responsable militar y político -plenipotenciario del Gobierno para la operación- me dijera en un encuentro fortuito que se entendía directamente con Ginebra y ponía al margen de la operación a ACNUR-Ngara, acusándolo de haber incitado a los refugiados a huir al bosque. Despejado el terreno, el ejército no esperó más que una noche para empezar a 'conducirlos' hacia la frontera al día siguiente, sábado 14. Los refugiados habían empezado a escapar en un número considerable el miércoles 11, el jueves 12 eran verdaderos ríos humanos. Escaparon porque, según algunos, era la única forma que les quedaba de quejarse ante una repatriación forzada, sin información, sin derechos, indiscriminada, insegura, ilegal,... como la ha calificado y denunciado Amnistía Internacional (Urgent Action, dic.). Para otros, como Santos (cura español, expulsado del país acusado de 'intimidador'), el objetivo planeado por los líderes de los refugiados era despistar al ejército y que fuera tras ancianos, mujeres y niños, mientras los jóvenes armados escapaban al bosque para algún día volver a reconquistar la Ruanda perdida. Con una acción de éstas, por parte de los refugiados, el ejército tenía más que justificado desde su punto de vista el intervenir de cualquier modo y repatriar forzosamente. Sabemos positivamente que el ejército ha empleado la violencia. Pero Msuya, en una entrevista, sin negarla, no quiso que se nombrara dicha agresión. Entonces la pregunta que accedió a contestar fue: "¿Qué ha hecho para repatriar a tal cantidad de refugiados en tan poco tiempo?". Respuesta: 'Hemos hablado con los refugiados, los hemos educado, los hemos convencido de que es el tiempo oportuno para volver a Ruanda", y se quedó tan fresco. Pero la verdad es que la información fiable, sobre la situación en Ruanda, ha sido la mayor laguna de la operación desde el comienzo. Los refugiados la han pedido, pero el Gobierno tanzano anunció, en tres ocasiones en los últimos días, mítines masivos que, al tiempo que se voceaban, se suspendían. Los refugiados han vuelto forzosamente a Ruanda porque temen la vuelta y parece que hay razones para temer, como señala Amnistía Internacional.
El Gobierno tanzano creemos que no hace esto sin el apoyo de uno de los grandes. El representante de ECHO (European Community Humanitarian Organisation), en Ngara, me comentó esta mañana que USA es la que ha decidido esta cuestión utilizando la máscara de la ONU. El representante de ECHO añadió sin pelos en la lengua que la repatriación ha sido forzosa, que ECHO estaba contra ella. A pesar de ello, concluyó, todos los europeos la hemos pagado porque ACNUR pagó 1.700.000 $ al Gobierno tanzano para la operación militar y Europa es la fuente mayor de financiación de ACNUR para la región de los Grandes Lagos (75 % de la ayuda humanitaria). Conclusión de todas estas líneas: hemos pagado de nuestros bolsillos humanitarios una violenta violación del derecho internacional que ampara a los refugiados, a través del organismo que supuestamente nos representa para protegerlos (disponible el documento que lo prueba).
(de la carta de un cooperante a un miembro del equipo Cristianisme i Justícia)