Los Provinciales
de la
Compañía de
Jesús de la India
LOS PROVINCIALES DE LOS JESUITAS INDIOS APOYAN A SUS TEOLOGOS
Una de las gracias más preciosas que Dios nos ha concedido en los últimos años de este milenio es la mayor conciencia que tiene la Iglesia universal de la necesidad de encarnarse en las diversas culturas. En el Concilio Vaticano II la Iglesia se vio a sí misma en su dimensión mundial y sentó los cimientos teológicos y pastorales para caer en la cuenta de que además es una comunión de iglesias locales que responden a las experiencias y problemas locales en el contexto de misión.
Siguiendo esta intuición, los jesuitas, igual que otros muchos, se han dado en serio a la investigación, reflexión y práctica en muchos sectores de la vida eclesial, particularmente en la teología, la espiritualidad, el diálogo interreligioso y la inculturación. Están explorando nuevos espacios teológicos que abarcan una amplia y compleja gama de la realidad que constituye nuestro multicultural y multirreligioso continente. Además de sus antiguas tradiciones, el continente está actualmente recibiendo el impacto de fuerzas científicas y secularizadoras, trastornos económicos, incertidumbres políticas, catástrofes ecológicas, revoluciones socioculturales y reacciones religiosas fundamentalistas. Las recientes atrocidades cometidas contra las minorías, incluidos los cristianos, en la India, que han afectado directamente a algunos jesuitas, han dañado su compromiso con una democracia secular.
En este contexto expresamos nuestro aprecio, apoyo y estímulo por su labor a nuestros teólogos y a cuantos construyen la Iglesia local en la India y deseamos que vayan más allá y más hondo, en fidelidad a Cristo y a la misión que nos ha confiado en la Iglesia. Notamos también con satisfacción la demanda de muchos obispos, en el Sínodo de Asia, de la debida autonomía para las Iglesias locales en Asia. Lamentamos que la falta de entusiasmo dentro y diversos obstáculos fuera del país hayan obstaculizado el progreso de la inculturación en el subcontinente.
Viviendo y trabajando entre tales desafíos, estamos apenados, igual que nuestros compañeros jesuitas, por el ambiente de sospecha, por no decir, desconfianza, creado por las recientes decisiones de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto de nuestros hermanos Anthony de Mello y Jacques Dupuis, ambiente que parece sintomático de disuasión general y aun de desaprobación de la dirección que está tomando la teología asiática.
Pensamos que esta sospecha ha prestado un mal servicio a toda la Iglesia. Anthony de Mello fue un pionero en la integración de la espiritualidad y métodos de oración asiáticos y cristianos. Ha ayudado a millares de personas en Asia Meridional y en el resto del mundo a liberarse y profundizar su vida de oración, como lo prueban numerosos testimonios y nuestra propia experiencia personal.
Jacques Dupuis enseñó teología en la India más de veinte años. Su búsqueda de una teología del pluralismo religioso está marcada tanto por su experiencia de la situación multirreligiosa del Asia Meridional como por su lealtad a la tradición doctrinal, magisterial y teológica de la Iglesia.
No decimos que su obra deba estar exenta de atención crítica. En una situación que evoluciona, la crítica y el diálogo abiertos y constructivos son sanos y deben aceptarse. Pero deseamos que esto se haga con plena estima del contexto cultural y multirreligioso asiático en que actúan estos y otros teólogos. También necesitamos tener cuenta del pluralismo legítimo en teología dentro de la unidad de la Fe y de la subsidariedad en la toma de decisiones en una Iglesia que es también comunión de Iglesias locales. Vemos falta aprecio de las diferencias y de los procedimientos cuando las decisiones se toman unilaterlmente sin diálogo con las Iglesias Asiáticas. Tememos que, en último término, tales intervenciones resultan dañosas a la vida de la Iglesia, a la causa del Evangelio y a la tarea de interpretar la Palabra a los que no pertenecen a la tradición cultural occidental.
Estamos agradecidos por la estima y apoyo que nuestros teólogos de Asia han recibido de muchos obispos y del Pueblo de Dios en Asia y en el mundo. Invitamos a todos, obispos, clero y laicado, a que sigan apoyándolos con confianza y simpatía, pero no ingenuidad, críticos pero no demoledores, porque estamos convencidos de la importancia de la tarea teológica tanto para nuestro trabajo de evangelización, educación y justicia social como para todo el impulso hacia la inculturación de la fe. A nuestros teólogos les expresamos nuestro estímulo a seguir adelante, con alegría y en fidelidad a Dios, al Evangelio y a la Iglesia, en la difícil y desafiante tarea de hacer la Palabra de Dios relevante en la situación del Asia Meridional.
Lisbert D'Souza SJ
por los Superiores Mayores de la
Compañía de Jesús, Asia Meridional
Reunidos para nuestra conferencia semestral en Mount Abu (Rajasthan) del 28 de febrero al 6 de marzo de 1999, los Superiores Provinciales de la Compañía de Jesús de la India hemos reflexionado angustiados sobre la sensación de inseguridad y de miedo que están experimentando actualmente las minorías, especialmente los cristianos, en nuestro país.
La reciente ola de ataques violentos a nuestros conciudadanos en las zonas de aborígenes y subdesarrolladas, en sus lugares de culto, centros educativos y el personal que los sirven nos ha sacudido.
Vemos estos ataques contra grupos religiosos minoritarios y sectores más débiles de nuestra sociedad como parte de una campaña bien estudiada y ejecutada, en ocasiones con colusión de las autoridades civiles. Nuestra angustia es especialmente profunda porque tal campaña socava los cimientos mismos de la estructura secular de nuestra nación y los principios de igualdad y derechos humanos entronizados en nuestra Constitución.
No obstante, hay un rayo de esperanza. En medio de todos estos ataques, la comunidad cristiana ha recibido la comprensión y el apoyo de una amplia gama de mujeres y hombres de buena voluntad de todos los diversos grupos religiosos. Apreciamos particularmente el papel desempeñado por los siempre vigilantes medios de prensa y electrónicos en este contexto.
Estamos profundamente afectados por el hecho de que tantos miembros de la comunidad mayoritaria, así como de las diversas comunidades minoritarias y ciudadanos y grupos de mentalidad secular nos han defendido en nuestra hora de prueba. Demandamos al gobierno nacional y a los de los Estados que actúen decisivamente para frenar en seco esta campaña contra las minorías.
No estamos amilanados por lo que ha sucedido. Renovamos nuestro compromiso de servir a todos, especialmente a los más débiles y necesitados, para darles una vida humanamente digna.
Nos comprometemos a colaborar con todas las personas de buena voluntad para construir una nación libre y próspera de la que toda mujer, hombre y niño se sienta parte integrante, en la que no exista el miedo y se lleve la frente alta.
"Que nuestra patria despierte a ese paraíso de la libertad" (Rabindranath Tagore).
Lisbert D'SOUZA SJ
Provincial de la India
Presidente, Conferencia de Provinciales
*Extraido del SERVICIO ELECTRONICO DE INFORMACION S.J.- OFICINA DE PRENSA E INFORMACIÓN (ROMA)
18 marzo 1999.