Irak, ¿la guerra es inevitable? 

Declaración del Consejo permanente de la Conferencia Episcopal de Francia

 

 

(Cristianisme i Justicia)

 (Gener 2003)

 

 

 

 

Presentamos la «Declaración» publicada por el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Francia ante una posible operación militar en las circunstancias actuales contra Irak.

El contexto de violencia en el que nos sumergen los atentados en las diferentes partes del mundo nos lleva a reafirmar que el resto de toda vida humana es la condición de la paz.

Ante la eventualidad de operaciones militares desencadenadas por Estado Unidos contra Irak, nuestra misión consiste en recordar que, para superar las diferencias entre las naciones, la guerra no puede ser considerada como un medio cualquiera, que podría escogerse en función de consideraciones de interés o de oportunidad.

Para la Carta de las Naciones Unidas, así como para la tradición ética católica, todo recurso a la violencia de las armas, aunque apunte a un objetivo deseable para el bien común, constituye una decisión tan grave que sólo puede tomarse como última posibilidad y sólo si se dan condiciones muy estrictas.

En estos momentos, las informaciones disponibles no permiten afirmar que se den estas condiciones –tal y como las encontramos resumidas en el Catecismo de la Iglesia católica (n.2309)-. Compartimos esta opinión con las conferencias episcopales que se  han expresado sobre esta cuestión y con el observador de la Santa Sede ante la ONU.

El régimen iraquí, por más condenable que sea por sus violaciones de los derechos humanos en el interior y del derecho internacional en el exterior ¡, ¿constituye una amenaza urgente e inmediata para ser considerad como  un caso evidente de legítima defensa? Si constituye una amenaza real, ¿no se deben poner en práctica todos los demás medios no militares para descartarla?

Las consecuencias de esta “aventura sin retorno”, como es el caso de toda guerra, son preocupantes: un enfrentamiento entre un país árabe y Estados Unidos reforzaría la argumentación de los ideólogos del islamismo contara «Occidente» (identificando de manera abusiva con Estados Unidos) y sus valores de democracia y tolerancia. Una guerra ampliaría la distancia entre numerosos hermanos en Cristo, distancia que hace más profunda la percepción de que las grandes potencias utilizan “dos pesos y dos medidas” para hacer ampliar las resoluciones de la ONU en la región. Más que nunca, la justicia es el fundamento y la condición de la paz.

El presidente: monseñor Jean-Pierre RICARD; el vicepresidente: monseñor Georges PONTIER, cardenal Jean-Marie LUSTIGER, monseñor Bernard-Nicolaaas AUBERTIN, monseñor Luis DUFAUX, monseñor Bernard HOUSSET, monseñor François-Xavier LOIZEAU, monseñor Yves PATENÔTRE, monseñor Michael POLLIEN, monseñor Albert ROUET, monseñor Georges SOUBRIER , monseñor Guy THOMAZEAU.