Qué Iglesia somos,
y qué Iglesia querríamos ser

 

Grupo de Jóvenes "Cristianisme i Justícia"


 

El Grupo de Jóvenes de Cristianisme i Justicia hemos querido hacer una reflexión en voz alta sobre la actualidad eclesial en nuestro camino de aproximación a la figura de Jesús de Nazaret. Nuestra intención es compartir nuestras reflexiones como una aportación más, junto a otras, dentro de la asamblea fraterna que es la Iglesia.

El interés de analizar, desde nuestro punto de vista -que es también diverso y plural entre nosotros- la realidad eclesial, ha venido motivada por la voluntad de hacer más nuestra esta Iglesia, y por el significado de la controvertida canonización del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer.

Nuestra intención es compartir (a) lo que creemos que es la Iglesia, y por tanto, lo que somos en ella; y (b) cuál sería la Iglesia que desearíamos. Y lo ponemos en condicional porque consideramos que es con la aportación de todos y cada uno de los que vivimos en el catolicismo -y también en las iglesias hermanas- que debemos caminar hacia esta nueva Iglesia.

 

I. ¿QUÉ IGLESIA SOMOS?

En primer lugar, nos planteamos qué Iglesia somos realmente. Intentaremos inculparnos en todo aquello en lo que contribuimos a que nuestra Iglesia no sea. Y no fingidamente, sino para hacernos conscientes e intentar que realmente comience a cambiar partiendo de cuatro puntos que consideramos esenciales.

 

II. ¿QUÉ IGLESIA QUERRÍAMOS?

 

1.  Adaptada a los signos de los tiempos

2. Testimonial y vivencial

3. Más participativa, horizontal y respetuosa de la pluralidad

4. Que priorice al ser humano y la lucha por la justicia

El Espíritu del Señor reposa sobre mí,
porque él me ha ungido,
me ha enviado para llevar la buena nueva a los pobres,
a proclamar a los cautivos la libertad
y a los ciegos el retorno de la luz,
a poner en libertad a los oprimidos,
a proclamar el año de gracia del Señor
.

 

III. EPÍLOGO DE ESPERANZA

Desearíamos que  nuestra querida Iglesia llegase a ser cada vez más querida y más Iglesia. Por esto es necesario que, como hizo y enseñó Jesús, no tengamos miedo a la Verdad. La Verdad que hay en el mundo, en los hombres y mujeres, en las culturas y las religiones y, naturalmente, la que encontramos en la Iglesia Católica que es de la que fundamentalmente bebemos para nuestras vidas.

Queremos sentirnos cada vez más integrados en una Iglesia Católica evangelizadora. Como sabemos, Iglesia significa Asamblea: la reunión, el encuentro, la comunión, en definitiva, de todos los cristianos. Católica significa universal: que no es de unos ni de otros sino de todos, no sometida a sectores ni privilegios de ningún tipo. Y evangelizadora: que viva -antes que difunda- la Buena Noticia de Jesús.

Desearíamos que nuestra Iglesia fuera, verdaderamente, una obra de construcción del Reino de Dios, que es la justicia, la paz y el gozo del Espíritu (Rm 14,18). Y estamos convencidos que somos los propios creyentes los que lo hemos de hacer con fe, esperanza y caridad profundas y convencidamente transformadoras, a pesar de nuestras debilidades y defectos. Porque el Señor hace de nuestras debilidades, la fuerza (2Cor 12,1-10).

 

Grupo de Jóvenes Cristianisme i Justícia
Barcelona, segundo semestre 2002